LA ANTIGUA CIUDAD DE PAQUIME

La teoría más aceptada sobre las tribus indígenas, es que llegaron del norte de Asia a través del estrecho de Bering, y se dispersaron hacia el sur, del norte de Canadá, viajando hasta Arizona, Nuevo México, Sonora y Chihuahua.

Diseminadas estaban varias tribus; los Pimas, Pápagos, Tepehuanos, Opatas, Yaquis, Mayos, Sumas, Pueblo, Warojíos, Rarámuris o Tarahumares, Chínipas, Guazapares, Témoris, Tobosos, Conchos y Jumanos. El Lic. e Ing. Manuel Orozco y Berra mencionó cerca de ochenta tribus indígenas en el estado de Chihuahua y Don Francisco R. Almada, agregó quince más a la lista del geógrafo.

EL METEORITO DE PAQUIME

Hace muchos años, (probablemente cerca de 1000) una enorme bola de fuego, cruzó el universo y se impactó en algún lugar cercano a Paquimé, o tal vez en el mismo Paquimé. Este meteorito tuvo un peso de 1.5 toneladas, por su peso y volumen debe haber dejado al caer, un enorme cráter. ¿Fue ese cráter, el que formó el vaso que los mormones utilizaron para construir la laguna artificial para irrigar sus tierras? ¿Cayó en el lugar donde se fundó la ciudad de Paquimé? Sin duda es un gran misterio.
La caída del meteorito pudo ser interpretado por la población como un mensaje directo del cielo, de la deidad Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, cuya manifestación en el cielo es la vía láctea y al impactarse en la tierra en un lugar sagrado, la fundación de Paquimé y centros ceremoniales.
Los habitantes de Paquimé envolvieron el meteorito, en finas telas, lo depositaron en la unidad 11 de la ciudad de Paquimé, en un cuarto semi-subterráneo (Casa de la Serpiente) y al lado oeste construyeron con piedra, el montículo de la Serpiente, con superficie aproximada de 70 metros lineales.

En 1852 John Russell Bartlett, comisionado estadounidense para establecer la frontera entre México y Estados Unidos después de la guerra con EU, visitó y efectuó excavaciones clandestinas en Paquimé y plasmó dibujos en un libro en 1854. Bartlett se dio cuenta que existía el meteorito de Casas Grandes. En 1857 Teodoro Alvarado, encontró una tumba donde estaba la curiosa masa de hierro cuidadosamente envuelta en una cobija de finas telas. Se menciona también que el Ing. Enrique Müller, lo encontró y lo transportó a la Ciudad de Washington, USA al Museo Smithsoniano.

Este museo se apropió del meteorito, segmentándolo en varios pedazos para facilitar su análisis científico y posteriormente lo exhibió al público en su sala de minerales, por más de un siglo. Finalmente a partir del 15 de Marzo del 2018 se exhibe en el Museo de las Culturas de Norte, un fragmento del Meteorito de Casas Grandes, que fue enviado como préstamo por el Museo Smithsoniano en Washington, D.C., con duración de 5 años.

El año 700 marca el inicio de la fundación de Paquimé que fue un asentamiento prehispánico que tuvo influencia en Chihuahua, Sonora, Arizona, Utah, Colorado y Nuevo México. Es un conjunto de edificios de varios pisos, recintos ceremoniales, grandes y funcionales redes hidráulicas, así como sus amplias plazas. Fue una ciudad urbanizada y construida a orillas de Rio Casas Grandes por un pueblo culturalmente desarrollado, donde vivían miles de personas.
La cerámica de Paquimé tiene elementos inconfundibles, decoradas con fina trama geométrica, la representación de animales muy estilizados como pericos, guacamayas, serpientes, conejos.

Los muros son de tierra arcillosa levantados con el sistema de vaciado y los pisos de estuco. Sepultaban a sus muertos en los ángulos de las habitaciones en posición flexionada, con ofrendas de alfarería de barro, adornos y telas de fibra y algodón. Tenían grandes hornos cónicos para obtener mezcal mediante la quema de sereque y maguey.

El montículo de la cruz que mide 15 metros de largo, en una cruz rodeada por cuatro montículos circulares, orientados hacia los puntos cardinales. Quizá tuvo estrecha relación con los ciclos agrícolas, pues está orientada astronómicamente con los puntos cardinales, coincidiendo la salida del sol con los equinoccios y los solsticios con la orientación del monumento. Esto demuestra su adelanto científico y tecnológico ya que también su ubicación nos da a conocer su latitud geográfica.

Los juegos de pelota, en forma de I latina, tienen un parecido notable a los que se conservan de la cultura mesoamericana de la región central del país. Se localizaron dos: uno en la parte oeste y otro en la parte sur.

Los restos de guacamayas encontrados ahí fueron un criadero en cautiverio de esas aves, muy apreciadas por sus plumas y utilizadas ceremonialmente. Las unidades tienen muros con puertas en forma de T.

Tuvieron un notable sistema hidráulico de protección de suelos y retención, protección y erosión del agua, hoy llamadas ”Trincheras”, que consistía en terrazas y muros de piedra que colocaban en las laderas y arroyos, con el propósito de detener y controlar el agua y así llevarla a las tierras de cultivo ubicadas en la parte baja.

  1. Tuvieron un sistema hidráulico para conducir el agua que proviene del manantial ahora llamado “Ojo Vareleño” que por medio de acequias y canales recubiertos con piedras lajas, se almacenaba en aljibes que contenía un depósito. De Ahí penetraba en las habitaciones para surtir y desalojar agua. Después de ser aprovechada le daban salida hacia el río, por un sistema de drenaje tan bien hecho que todavía funciona.
    En el centro de la ciudad tenían un pozo con una profundidad de 14 metros, para abastecerse de agua en caso de contingencia.
    Existen también el Montículo de las Ofrendas, el del Pájaro, El de los Héroes (llamado así, porque en la Batalla de Casas Grandes del 6 de Marzo de 1911, donde Madero resultó herido, fueron sepultados los cuerpos de los revolucionarios que murieron en la batalla).
    También existen Habitaciones importantes: Casa de las Guacamayas, Casa de los Muertos, Casa de los Pilares, Casa de los Cráneos y Casa de la Serpiente, llamada así por un largo montículo ondulado, formado por rocas ubicado de norte a sur, tal vez representando a la Serpiente Emplumada o La Vía Láctea.
    Existen tres profundos hornos cubiertos con rocas que servían para elaborar mezcal (sotol).
    En la cima del Cerro Montesuma, a 5 km. de Paquimé, se encuentra una estructura circular (Atalaya), que seguramente sirvió como punto de observación. En el cerro existe también una cueva y una aldea pequeña con paredes de adobe y piedras, con varios senderos.
    Paquimé inició en el año 700 hasta el 1340 (D.C.) cuando vino su decadencia y la ciudad fue quemada y abandonada.
    “Si imaginamos siglos atrás, el gran reto de vencer el valle, con un clima extremoso, poblarlo y hacerlo producir para construir Paquimé, fue sin duda una gran proeza. Paquimé presenta una gran diferencia con otras zonas arqueológicas de mesoamérica, pues fue mucho más grande la arquitectura y el desarrollo de sus pobladores para vivir con grandes y funcionales edificios habitacionales que alcanzaban alturas de 3 o más pisos”
    En 1998 el área fue declarada por la UNESCO, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

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